Una Pizca de Hogar: Sensaciones y La Petite Brioche.
8/6/14

Sensaciones y La Petite Brioche.


Es esa Sensación al despertar que te empuja hacía la cocina. El deseo irrefutable de comenzar la jornada con un sabor dulce, afrutado, en tu boca... ¿Te suena?. 

Es la forma con la que cada día el cuerpo nos debería despertar entre sollozos y algún que otro respingo en la cama. Se está tan a gustito quietos,  totalmente inmóviles... sin hacer nada más que hablar con el cuerpo y pedirme que se esfuerce, una vez más,  por empezar un nuevo día. ¿Te suena?.

Para mi es gratamente conocida. Mis días deben/ tienen que arrancar con un buen desayuno. Café muy caliente, leche y el agradable olor a pan recién tostado. Aceite de oliva, mermelada de fruta natural... La fiesta se transforma en festín si además la atmósfera se llena de ese inconfundible olor a masa de horno. Brioches, Muffins, Magdalenas, Coca de yogur... ¿Te suena?

Debería sonarte...  El desayuno, la comida más importante del día. La excusa perfecta para reunirte con tu pareja, tu familia, un amigo especial. El momento para saborear juntos el principio del día. 

Las prisas, horarios, jornadas... Nos roban a menudo ese placer. Sin preguntar, se cuelan en tu vida, y te llevan a su merced, a la Deriva. 

Por eso,  a menudo cuando camino por el centro de Valencia me sorprendo mirando las cristaleras de las más bonitas y antiguas cafeterías. Pienso, sin querer en las historias que arrastran las personas que ocupan aquellas preciosas sillas. Igual ves a un señor mayor con talante de adinerado, que apura su café mientras sostiene un sagrado periódico, que a una chica sola que repasa con esmero su curriculum para la próxima e inminente entrevista de trabajo. Otras veces, hay madres de las de un cafetito rápido y corriendo al gym que no llego. O parejas de abogados que se regodean del último éxito-fracaso. Se ven tantas vidas y tan dispares...

Es lo que sentí  al pasar por la Calle Sorní en Valencia, hace pocos días. Allí en la esquina donde estaba la zapatería del barrio ahora luce un gran escaparate con dulces y vistosos pasteles. La Petite Brioche es el nombre que han elegido para ella. Enmarcada entre muros de piedra originales y vigas de madera. Binomio studio ha sabido darle ese carácter amable y tradicional que solo tienen las tiendas antiguas. 

Con un aire a la par vintage e industrial, te acoge envuelto en embaucadores aromas... 





Paredes de pizarra, lámparas de metal. Tiradores de puertas antiguos, escaleras deslizantes. Esa original mezcla de materiales y texturas y el inconfundible olor a Croissants, Muffins, Tartas, de los más sugerentes frutos: Frambuesa, arándanos, cereza...

Con una decoración cuidada hasta el más pequeño de los detalles. Nada está allí por casualidad. Lo mismo te puedes entretener en repasar una a una cada una de sus originales sillas de diseño, que haciendo inventario de sus preciosas vajillas y cubiertos... 

No es de extrañar que los visitantes entren movidos por esa curiosidad insaciable de descifrar que esconde en cada  unos de los rincones de sus escasos 63 metros cuadrados. 


Quizás no puedas hacerlo en casa, en pijama y zapatillas, con tu pelo aún revuelto. Pero si el sitio se parece a La Petite Brioche, quizás puedas cubrir esa carencia. 

¿No te parece?. 

Una Pizca de Hogar © - DISEÑADO POR HERPARK