Una Pizca de Hogar: Hoy Compartimos, mi Lucas
26/11/14

Hoy Compartimos, mi Lucas


Y llegó el día de encontrarme con mis compañeras de Hoy Compartimos. Ya sabéis que es una cita mensual la que tenemos un buen grupo de blogs con contenido propio. Así que este mes con tanta manualidad, y tanto preparativo navideño ya pensaba que no me iba a dar tiempo. Pero no, aquí estoy sin falta hablando de alguien a quien quiero mucho mucho. 

Lucas, Luquitas, Chiquitillo o Piccolino. Son los nombres a los que responde nuestro guapo grifón. Aunque antes supongo se llamaría de otra manera. Nunca lo supimos la verdad, pero tampoco quiero pensarlo. 

Recién casados, un día por Navidad vi en el telediario ( qué tiempos aquellos, ahora solo veo Clan), una noticia tremenda, salvaje, sobre maltrato animal. Ese día, y los siguientes no dejé de darle vueltas a la idea de adoptar un perrito al que cuidar. Una forma de sentirme aliviada por aquella noticia. Ya lo habíamos hecho antes, con los perros de mis padres ( Jako y Yuma). Otros dos supervivientes que conseguimos rescatar de una perrera. Pero esta vez, era diferente, sería nuestro perro. 
Así sin pensarlo  mucho, mi chico ( entonces recién  marido), se acercó hasta la protectora de Godella ( un pueblo cercano), y lo eligió a él, mi piccolino... Parecía tan bueno, y calladito. Jajaja!!!. Lo supo hacer bien. La realidad era otra distinta. Resultó ser un loco perdido como su dueña. Ladrador, saltarín, cazador y hasta semental. Un encuentro de unas horas con Tera ( la perrilla de mis suegros), y familia numerosa, al canto.

Fuimos muy felices ese tiempo. Recuerdo como se metía en los laditos que colgaban del nórdico para hacerme compañía en invierno. Dormía conmigo por la noche y por el día con mi chico que venía del turno de noche ( menudas palizas de dormir se daba). También me acompañó y mucho en mis largas tardes de reposo al final de mi primer embarazo, no me cabe duda de que sabía que pronto crecería la familia. 

Con la llegada del enano se portó como un campeón. Recién nacido ( tendría 3 días o así el peque) una tarde lo dejé al sol en su hamaquita por aquello de la vitamina D. Qué bien los dos al solito!!. Hasta que en un golpe de vista veo el piececito del peque enterito dentro de la boca de Lucas. Uf... solo era un rechupeteo habitual. Pero qué susto me dio. Desde entonces los mejores amigos...

Pero, después la cosa se torció bastante. Tos, asma, bronco-espasmo, urgencias, salbutamol... Así pasamos largos meses carrera arriba y abajo al hospital con mi hijo. Alergia ninguna determinante en pruebas, pero medidas todas. Fuera peluches, fuera cortinas, fuera juguetes del cuarto, fuera colchón nuevo de látex, la lista no se acababa... Y lo peor de lo peor, fuera el perro por prescripción médica.

Así que con todo el dolor de mi corazón tuve que buscarle un nuevo hogar, eso si,  sin salir de la familia. Primero fue casa de mis padres ( allí era amo de un aren propio- con dos perrillas para él solo), pero sus dotes de semental le causaron serios problemas con el perro de mi hermano ( un american stanford que es dulzura pura, aunque en temas de féminas, se pone un poco chulito). Así que al poco hubo que cambiarlo a casa de mis suegros. Y ahora si que si, está fenomenal. Junto a Tera forman una pareja feliz que practica el amor libre, y sin ataduras. Los dos se hacen una compañía tremenda y viven la mar de bien sueltos en el campo. 


Eso si, él no olvida que esta es su casa y mi chico su amo. Solo espero algún día poder recuperarlo ahora que toda aquella pesadilla ha pasado. Y es que no sé desde cuantos párrafos arriba, estoy soltando lagrimillas...
Te queremos Luquitas!!. 

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